09 Agos 2008
"Engañame a mi también, pero por lo menos tómate tiempo para hacerlo. Gasta una mínima parte de tu vida en mí. Úsame, pero haz que en ese preciso instante no me entere. Inventa excusas que me pueda creer. Miénteme, y sonríe falsamente mientras lo haces. Llámame cuando te aburras. Hazlo, y te demostraré que no te vale la pena engañarme, usarme y mentirme. Yo también sé hacerme querer."
09 Agos 2008
Si hay algo que he aprendido a lo largo de los años que formaron mi personalidad es a ser más fuerte de cara al mundo. A ver, a observar todo con una mirada más segura. A confiar más en mi misma, y a demostrarlo.
Si hay algo cierto, es que es importante saber alzar una barrera entre tú y los demás en determinados momentos. Dedicarte tiempo a ti. Pero no un tiempo de autocompasión y lamento, sino un tiempo de reflexión y sosiego. Momentos de soledad en los que no te sientas solo. Momentos, en conclusión, vitales para ser uno mismo, firme y decidido.
Soy más fuerte de lo que era antes, y diferente en algunos aspectos. He aprendido a no fiarme, a no idealizar a las personas. A darme prioridad en determinados momentos en los que antes no lo hacía. De alguna manera me da pena haber perdido aquella inocencia. Aquella aura de "no me hagas daño". Ahora no permito que lo hagan, no si está en mi mano impedirlo. Aún así, repito, me da algo de pena. Lo cierto es que siempre fui muy confiada. Siempre he creído en una especie de bondad intrínseca a las personas que a mí me interesaba conocer. Obviamente, no siempre me fue bien (aunque puedo decir que tengo bastante buen ojo...).
Pero para avanzar hay que tropezar, caer, levantarse y reanudar el paso. Sino, es muy posible equivocarse de camino...
Y diría que de alguna forma, me va bastante bien. Me encuentro de fábula, eso mínimo.
09 Agos 2008
Los dados son, sin duda, objetos curiosos. Y siempre me ha atraído la relación que tienen con el concepto de "destino".
Yo solía creer en él. De pequeños somos tan ingenuos... Realmente echo de menos aquella inocencia, aquella fe ciega en todo. Poco a poco me fui dando cuenta de que la predestinación era algo absurdo. Tan absurdo como imposible: ¿estaban todas nuestras vidas programadas?
Entonces empecé a creer que sólo determinadas cosas estaban destinadas a suceder. "Conocer a X persona", "ir a X sitio". Mi fe en el destino se tambaleaba, pero todavía quería creer en algo.
Poco a poco me di cuenta de que no quería que existiese el destino. Realmente, no quería creer en esa opresión. ¿Haga lo que haga, me va a pasar ese acontecimiento que dará un giro a mi vida? No, gracias, eso no es para mí. Comencé a saborear la dulce esencia de la libertad. Libertad de escoger quién soy, qué hago y qué quiero. Libertad para escoger mi propio destino, sea el que sea. A nadie le gusta sentirse una marioneta, y eso es lo que representa la predestinación.
Es duro pensar que hagas lo que hagas, eso era lo que debías hacer por estar "destinado a ello". Pensar eso nos priva de toda libertad de actuación. ¿Actuamos como queremos o como nos ordenan? ¿Actuamos porque sí o porque hay algo que intercede para que realicemos aquellos actos? ¿Somos entonces, libres? Por eso no creo en el destino. Prefiero creer en la libertad.
Quizá un día me despierte con la certeza de que estaba equivocada, y de que nadie es libre. Pero quizá un día me despierte con una sonrisa, sabiendo que tenía razón, y que todos lo somos.
Ahora sólo te queda pensar tu decisión. ¿Qué camino escoges?
08 Agos 2008
Hace unos días escribía diciendo que la vida sigue porque el reloj no para, pues bien, hoy digo que la vida sigue, y es lo que creo, que es porque tiene que seguir, que no hay que encerrarse y no hay que pensar en lo que no fue sino que hay que pensar en lo que puede venir, ¿quién me puede decir a mi qué es lo que va a pasar? Pues nadie. Sólo yo con ver, oír, hablar, experimentar...
Las cosas son como son y no podemos cambiarlas, lo que hay que hacer es asumir el cambio de la mejor manera posible y a vivir la vida de la mejor manera posible, que la vida son dos días y no está el tiempo para desperdiciarlo.
Hoy no voy a escribir nada más, sólo quería dejar patente que del bache estoy saliendo y que me encuentro mejor, bastante mejor, tengo ganas de hacer muchas y he recuperado mi fuerza y mis puntillos graciosos
08 Agos 2008
En realidad, tengo días que me siento mucho mejor. Siempre me pasa, siento que me estan por consumir los nervios, mis emociones estan hechas una montaña rusa, tengo insomnio, estoy completamente sumergida en la psicosis de la masa y de repente, relax. Me dí cuenta que todo lo que necesito es tiempo, tiempo y después me acomodo. Y que con cada desequilibrio me hago más y más fuerte, hoy soy tan fuerte que puedo soportar el doble de sufrimiento que ayer, hoy soy tanto mas fuerte que, puedo sonreir sin presiones en el pecho, ni agujeros vacíos que llenar en el alma.